lunes, 3 de diciembre de 2007

HASTA PRONTO DON CRESCENCIO


Han pasado más de treinta años desde que un joven alto y espigado, con la maleta llena de ilusiones y proyectos, arribara a nuestro pueblo. Su nombre Crescencio o más bien "Chencho" que es como le conocemos todos desde entonces. Los inicios no fueron fáciles, nada más llegar comenzó lo que sería el gran proyecto de su vida, la reconstrucción de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, hoy acertadamente conocida como "La Catedral de la Alcarria". La cubierta se venía abajo sin remedio ya que sus bóvedas estaban cubiertas de escombro, el agua caía cual cascada por sus columnas y capiteles. Es entonces cuando Chencho inicia su devenir como párroco, albañil, cantero, herrero, etc. Y otros muchos oficios que ha ido aprendiendo con el esfuerzo de los años.


Han sido muchos los años de esfuerzo y trabajo que en muchas ocasiones no se han visto recompensados. Años de dedicación a nuestro pueblo que todos juntos debemos reconocer y recompensar en la figura de Chencho. Desde este rincón de Internet quiero darle las gracias a un gran amigo, un gran hombre que espero se deje caer a menudo por nuestro pueblo. Seguramente que no nos siga honrrando con su incansable trabajo en la restauración de la Iglesia, los años no perdonan y cada día pesan más. No obstante sus sabios consejos ayudarán a aquel o aquellos que quieran continuar con su gran obra.


Todavía recuerdo aquel mes de agosto en el que junto con unos amigos quisimos echarte una mano. Fueron unos días inolvidables que sin duda nos sirvieron a todos para poder entender mejor tu trabajo. Conocer de cerca el esfuerzo y el cariño que demostrabas día tras día hacia nuestro pueblo, conocerte mejor como persona y lo más importante de todo, saber que siempre estarías ahí cuando te necesitáramos.


Muchísimas gracias Chencho, hasta pronto.

1 comentario:

Alejandro dijo...

Pues, Pater, que decirte... Para mí formas parte de Alcocer, ahora y siempre, no se puede pensar en el pueblo y no pensar en tí.

Tu dedicación a la iglesia, que no es preciso subrayar mas, no es comparable a la dedicación que has mostrado a las personas del pueblo, a las que están a tu lado y también al resto.

Me duele bastante no acompañarte el día del sincero homenaje de TU pueblo (perdón a Salmerón) pero ya conoces mis motivos. Aunque no lo creas tu consejo y comentarios nos han alentado y reconfortado a muchos. Tu manera de vivir ha sido un poco especia pues has tenido el corazón encaramado a una torre, los pies firmemente en la tierra y el alma siempre en el cielo.

Chencho espero seguir contando contigo como hasta ahora.

Por muchos años...

¡¡¡ VIVA CHENCHO !!!